Acudieron a las autoridades gubernamentales con la esperanza de obtener  respuestas y con
la confianza del regreso inmediato a casa de sus seres queridos. Y por el contrario fueron  
atendidos con frases ofensivas y sarcásticas, que no solo ponían en duda la ocurrencia de
los hechos, sino que además, afectaban  la dignidad y el buen nombre de los desaparecidos,
asumiendo  una total negación de la ocurrencia de esta práctica represiva en Colombia.


Ante la situación de insensibilidad, de  no respuesta y de negación, los familiares de los
detenidos- desaparecidos deciden aunar esfuerzos en la búsqueda, organizándose como
Asociación de Familiares de Detenidos- Desaparecidos ASFADDES  y el 4  febrero de
1983, salieron por primera vez a la calle armadas y armados,  con las fotos y los  nombres
de sus seres queridos escritos en pancartas, con el dolor ahogado en la garganta y sus voces 
exigiendo  su aparición con vida, y el juicio y castigo a los culpables, apoyados por un grupo
de  estudiantes afectados y dolidos también por la ausencia de sus compañeros de aulas.